Si alguna vez haz estado o vives
en una población puedes entender a lo que me refiero, pintura mezclada
con cemento, basura, o cualquier otro material totalmente alejado de una obra
de arte que está en un museo o algún centro expositivo, tardes de cervezas
acompañando la amistad y una calurosa tarde de domingo, rodillos, brochas, mirando
por si llegan los pacos, pedir permiso a la vecina para poder pintar su
muralla, debut y despedida porque claro, pronto viene alguien y lo raya, ¿dónde
está la tolerancia?, ¿tanta muralla en la ciudad y debes pintar encima de otrx
compañerx?
En esta época de elecciones somos
bombardeados por toneladas de publicidad tanto en los postes, calle y murallas,
tapan con su súper candidato una obra, pero lo mejor de esto es que luego viene
otrx y lo vuelven a tapar, ¿es la idea o no?, ¿no es suficiente el terrorismo
que sufrimos por parte de las autoridades y vienen a bombardearnos a domicilio?
San Francisco, Comuna
El Bosque, 2013
Personalmente considero que el arte callejero ya sea mural,
graffiti, tag o cualquier cosa que este interviniendo lo normal sí es arte,
porque me informa, se hace escuchar, es una protesta pacífica pero colorida,
hace pensar y mirar al espectador, y
pese a que a muchos les molesta a mi me fascina, es la voz en silencio de lxs
que no son escuchadxs, la forma más artística de protestar y quizás también
bombardear al empresario, al estado y la iglesia.
Catedral de Santiago, Chile, 2013
No es necesaria que una obra sea expuesta en un lugar
especializado en esto para que sea una buena obra, lo mejor del arte callejero
es que mientras caminas hacia donde vayas es una galería infinita, donde quién hace
la curatoria es el artista, y quizás cuando pases otra vez existirán otras
obras, el arte está más cerca de lo que pensamos sólo falta reconocerlo y
apreciarlo.
Paradero Transantiago, La Pintana, 2013

